jueves, 19 de agosto de 2010

Melilla, una Joya de la Corona

Melilla La Vieja
Cuando el 6 de noviembre de 2007 SS.MM. los Reyes de España realizaron su primera visita oficial a la ciudad española de Melilla, habían pasado ya quince años desde que anunciaran dicho viaje a principios de 1992. La recepción por el pueblo melillense fue apoteósica, mientras que por parte del país vecino de Marruecos hubo aireadas protestas contra dicha visita, considerada por las autoridades marroquíes como provocación, lo que constituía una osadía, ya que ningún país puede dictar a un país vecino si su jefe de estado puede o no visitar uno de sus territorios. La tardanza de la visita pendiente desde 1975 sólo respondía al poco coraje de los gobiernos españoles de reafirmar la españolidad de sus enclaves norteafricanos.

Con motivo de la visita anunciada hace ahora 17 años, nuestro socio y diputado por Melilla Don Antonio Gutiérrez Molina escribió el siguiente artículo para Monarquía Europea que no ha perdido su actualidad.

Desde que S.M. el Rey Don Alfonso XIII visitara Melilla, ningún jefe de estado español había puesto sus pies en esta ciudad "colocada en alto, fuerte inexpugnable y cuya construcción hubieran envidiado los amelecitas", tal como nos la presenta el poeta Ben Musa En Reghi, citado por el historiador Fernández de Castro en sus "Apuntes para una historia del Septentrión africano en las Edades Antigua y Media".

SS.MM. los Reyes en Melilla 2007
La reciente historia melillense, la permanente reivindicación del monarca alauí, la propia configuración social de la ciudad, hacía muy necesario este gesto de la Corona de visitar por quien la encarna la ciudad de Melilla.

No pasa desapercibida a las fuerzas políticas la visita de Don Juan Carlos. El Rey, tal como nos dice el artículo 56 de la Constitución actual de 1978, no sólo es el Jefe del Estado, sino que es el símbolo de su unidad y permanencia. De ahí que la visita de S.M. a una tierra como esta, que día a día hace vocación permanente de su unidad a España, tenga la importancia capital de afirmación y permanencia de Melilla a la Corona.

S.M. el Reypasando revista a los Regulares
La relación de Melilla con la Corona española se remonta a los propios orígenes de la ciudad. Entendiendo como origen su incorporación definitiva a Occidente, los reyes de Aragón y de Castilla no desertaron jamás de establecer la españolidad en la costa norte africana.

Fernando III de Castilla preparó la liquidación del reino musulmán surpeninsular. Inició una serie de acciones sobre el norte de África. mandó un ejército al Atlas para auxiliar a las tribus que le debían vasallaje y concertó con los bereberes facilidades para las misiones franciscanas y franquicias para los castellano 
 s de Marraquech.

A la vista de la anarquía del norte de África, el rey castellano preparó un gran ejército para una futura expedición, pero su muerte en 1252 paralizó este propósito.

A comienzos del siglo XIV las tensiones entre el Reino de Castilla y Granada giran entorno al "problema del estrecho".

En el breve reinado de Enrique III se efectuaron también expediciones a las costas de Melilla para reprimir a los piratas.

El siglo XIV y parte del XV es en el Rif trasunto de las vicisitudes de la península. Dicho de otro modo: Lo que en España sucede se refleja en el Rif. Con tal intensidad vive y sufre Melilla la historia medieval de los reinos de España que podemos afirmar que Melilla vive siempre de cara a Iberia y de espaldas a África, porque la Corona, pese a la lejanía física, estaba en su propia historia. Todo lo que sucedía en el continente le era distante y remoto.

En el siglo XV, Melilla se recuperaría definitivamente para la hispanidad.

La reconquista de Melilla -como gusta denominarla en sus obras al Prog. Salafranca- aparece salpicada de ricos acontecimientos. Después de la batalla de Toro, que decidió el triunfo de Doña Isabel de Castilla sobre Doña Juana "La Beltraneja", se concertó en Alcántara y firmó en Trujillo un tratado de par que establecía un reparto de soberanía en el Continente Africano.

Es quizás el primer eslabón des las posterioresempresas de la política africana de Los Reyes.

El 17 de septiembre de 1497 se ocupa la abandonada Villa de Melilla, asolada y derribada antes por sus propios habitantes hartos de ser raziados y molestados por las tropas y mermadas de los Reyes de Fez y Tremicen, pues ambos monarcas se la disputaban como propia de sus dominios.

Monumento a Pedro de Estopiñán
Pese a que Don Fernando el Católico desistió en principio del intento, Don Juan de Guzmán, Duque de Medina-Sidonia, se encamina con la idea primitiva del Monarca Católico de tomar Melilla, y sin pegar un tiro -como se diría hoy- el Contador e su Casa Don Pedro de Estopiñán y Virnes, tomaba en la noche del 17 de septiembre de 1497 la destruida y deshabitada Melilla.

Inteligentemente, los Reyes Católicos hicieron suya la conquista a través de una serie de medidas que rezuman decisión, oportunidad, habilidad y diplomacia:

Felicitan al Duque, le ayudan económicamente, envían dos compañías reales a Melilla. De tal forma que en un plazo no muy corto el señorío ducal se convierte en realengo, tal como convenía a la Corona.

Con los Austrias la relación de Melilla es variopinta y refleja en ella el carácter de los distintos reyes que la conformaron. El 16 de enero de 1556 -por renuncia de su padre Carlos I- sube al trono de España Felipe II, y al poco tiempo, el 7 de junio de 1556, ocurre la definitiva conversión en realengo de Melilla y el Rey "confiere el mismo trato que las demás tierras de nuestros reinos". Aquí se aienta otro peldaño más en la relación y vínculo de Melilla con la Corona.

Esta relación perdura a través de los siglos. Cabe señalar que a la invasión napoleónica, Melilla no reconoce a José Bonaparte y a su representación en las Cortes de Bayona. Constituyeron los melillenses juritas de guerra para sostener al Rey legítimo.

De esa forma, sólo Cádiz, Ceuta y MNelilla se vieron libres de la ocupación napoleónica.

Melilla
Dando un salto en el tiempo, en el año 1909 se produjo un levantamiento de las cábilas del Rif, que atacaron  las posiciones en el Barranco del Lobo ENtre 1909 y 1927 duró la pacificación de la zona en cuyo empeño Alfonso XIII impusló a sus sucesivos gobiernos, debiendo pasar el terrible año de 1921. La Corona se vinculó aún más con Melilla, porque la guerra anudaba aún más la voluntad de unión entre los melillenses y la Monarquía española. Hay que señalar que  tres generales, Margallo, Pinto y Silvestre, perdieron la vida por defender Melilla y su permanente  vinculación a la Corona.

Así llegamos a la época actual.  Todos estos recuerdos comnfiguran la historia viva de Melilla. Por eso, cuando Los Reyes llegaron a esta tierra, los melillenses vieron en ellos la permanencia y seguridad, y de ahí que los acogieron con el alborozo de quienes vuelven a casa.

Antonio Gutiérrez Molina
Diputado por Melilla 

Publicado en Monarquía Europea Nº 3 - Año I - 1992 - ligeramente actualizado para este blog.

2 comentarios:

CAROLVS II, REX HISPANIARVM dijo...

Una excelente entrada, como dice, Melilla es un auténtica joya de la Corona y de España. Se merece el respeto y la defensa que no está teniendo por parte del gobierno, se merecen no ser ninguneados y humillados por la dictadura teocrática de Marruecos. Esperemos que el gobierno haga lo que tiene que hacer.

Yo desde mi blog hace ya semanas que apoyo la españolidad y el respeto a la dignidad melillense.

Reales Saludos.

Diego dijo...

Así se habla. Melilla española siempre.
Reales saludos también para tí.