domingo, 6 de enero de 2008

Latinoamérica necesita urgente la Monarquía



por Mario Santiago Carosini
Movimiento Monárquico Argentino


Nuestra querida región iberoamericana es hoy, como hace mucho tiempo ya, un gran enfermo institucional.

Ahora bien, ¿está en franca mejoría o la salud de sus instituciones se deteriora rápidamente?

La Medicina Republicana dice ¡no hay problema! Y trata de disimular la historia clínica del enfermo (que habla por sí misma).

Al mirar su evolución, observamos que su situación se deteriora aceleradamente presa de un gran cáncer, que origina, a su vez, otras profundas complicaciones no menos importantes. Decidida y claramente, la concentración del poder se va adueñando de todos y cada uno de los órganos institucionales. Luego de muchos años de práctica, los latinoamericanos hemos perfeccionado la más terrible y virulenta enfermedad de laboratorio, "el absolutismo republicano". Los "autogolpes" confirman esta tendencia.

Mientras el absolutismo es un eslabón antiguo de la evolución de la Monarquía hacia su altísima concepción democrática actual, en Latinoamérica constituye, para la República, el norte hacia el cual tienden irremediablemente sus esfuerzos. Una realidad por cierto repudiable en virtud de los sufrimientos y vejaciones que debemos soportar quienes tenemos la desgracia de vivir bajo las zarpas de este Monstruo Institucional, que toda dignidad pisotea y envenena nuestras naciones con la intolerancia que genera.

Haciendo un esfuerzo de simplificación tenemos:

REPUBLICA
=
PODER EJECUTIVO
+
PODER LEGISLATIVO
+
PODER JUDICIAL


Si a los tres poderes de la república les sumamos el Poder Real, tenemos:

REPUBLICA
+
PODER REAL (CORONA)
=
MONARQUIA



Con estos esquemas estamos en condiciones de entender por qué los tres poderes que funcionan en la república (también contenidos por la Monarquía) se transforman, como en el cáncer, de células benignas en malignas, dañando la salud institucional de la nación.

Las instituciones latinoamericanas son un claro ejemplo de desequilibrio funcional, reflejado en el continuo adelgazamiento de las atribuciones de los poderes legislativo y judicial en beneficio del poder ejecutivo. La concentración del poder forma parte de la dinámica institucional republicana. Ello se debe a que en estas instituciones no se encuentran representados los intereses de largo plazo (es decir, la natural inclinación de supervivencia de la nación a través del tiempo) sino los de corto (o cortísimo) plazo, generalmente ligados a las mezquinas conveniencias demagógicas del representante de los intereses de la nación y del pueblo por ella representada. Esto es así porque en el Rey está representado el Poder Moderador, el Poder de Reserva y el fundamental Poder Afectivo, generalmente desdeñado por la plutocracia republicana.

Dicho de otro modo, en la Monarquía moderna el Jefe del Estado (Rey) representa los intereses a largo plazo (es decir, a la nación misma) y el Jefe del Gobierno (Primer Ministro) a los legítimos intereses a corto y medio plazo (Teoría de las Dos Soberanías). Resulta imposible que ambos intereses puedan ser eficientemente reunidos en una sola persona (presidente).

En este caso, la historia nos enseña que el largo plazo es sacrificado en aras del corto plazo, lo urgente aniquila lo importante y la demagogia termina oprimiendo a los ciudadanos en medio de la inseguridad jurídica y la dictadura, legalmente entronizadas. Así la inflación, inversamente proporcional a la ética del gobierno, se adueña de nuestros ahorros y destruye nuestras ilusiones. La operación tenaza es completada por el endeudamiento irresponsable para engordar estómagos gubernamentales. La Constitución del Reino de Argentina, en elaboración, incluye soluciones novedosas para esto.

En la República latinoamericana el presidente posee la suma del poder público (Jefatura del Estado + Jefatura del Gobierno), pretendiéndose el absurdo institucional de que sea parte (jefe de partido político, en el gobierno) y árbitro (ejercer el Poder Moderador), todo al mismo tiempo.

Así vistas las cosas, es fácil entender por qué Latinoamérica es el paraíso de los golpes de Estado, los dictadores y la corrupción. Nuestro desequilibrio institucional llamado República nos lleva a esto, recurrentemente.

La solución es obvia: Monarquía cuanto antes, para hacer realidad la genuina división de poderes y evitar el pisoteo de nuestros derechos. Sin Monarquía no tenemos identidad, ni justicia independiente, ni fuerzas armadas despolitizadas. Sin Monarquía nuestras naciones seguirán teniendo el apellido de "bananeras".

(Publicado en Monarquía Europea - 1992)

12 comentarios:

Anónimo dijo...

hola, como estan, de ghace un tiempo me he dedicado al estrudio de la monarquìa,encontrando a las republicas como lobos disfrazados de ovejas,realmente creo que probar este sistema en nuestra naciones no digamos que mejorar pero si nos dariamos cuenta de como somos la pleve de reyes si corona, es preferible tener un poder moderador que no sea hipocrita y nos llamen soberanos por solo dercho pero no de hecho , siempre estamos subordinados a los representantes del ejecutivo que no son mas que reyes sn coronas que se adueñan de todo el estado por medio de la influencia en el resto de los poderes... venezuela 2008. promoviendo el movimiento en venezuela henba86@hotmail.com

Sebastian dijo...

Creo que se deberían difundir mas estas ideas y que la gente conozca las ventajas de la monarquía.

Asociación Monárquica Europea dijo...

Esa es la intención de nuestra asociación y de este blog, Sebastián.

Mario dijo...

La república prevalecerá ante la monarquía...

Anónimo dijo...

LA REPUBLICA NO NOS DIO MUCHO,LA MONARQUIA DEMOCRATICA PUEDE SER MUCHO MEJOR, RECORDEMOS QUE ALGUNOS DE NUESTROS GRANDES HOMBRES DE LA INDEPENDENCIA FUERON MONARQUICOS.

MARCELO.
PROVINCIA DE BUENOS AIRES.
ARGENTINA

Javier dijo...

Ahh... y Alemania, Estados Unidos y Francia, que también son Repúblicas, ¿también son enfermos institucionales? Porque yo creo que les va bastante mejor que a España... pero bastante mucho, ¿eh?

Anda, disfruten del tiempo que les quede en España, que ya les echaremos, ya... al tiempo.

Asociación Monárquica Europea dijo...

Alemania está cada día peor. De hecho, la democracia no existe casi, sólo se puede tener una opinión, la de la corrección política. Es una república sin legitimidad real.
Francia es una república presidencialista que cuenta con bastante adhesión. EE.UU. no es comparable, ya que no tiene ninguna tradición monárquica y no tendría ningún sentido que se convirtiera en monarquía.
Javier, si hace comparaciones, infórmese un poco y no hable de lo que no conoce. Además, este artículo lo escribió un argentino hace ya bastantes años. Amenazar con que "van a echarnos" es expresión de intolerancia y totalitarismo. ¿Echar a quién de dónde? Los republicanos no son quienes para decidir quién se pueda quedar en un país ni imponer ideas políticas.

Luciano Doti dijo...

Lo bueno de las monarquías parlamentarias es que el Jefe de Estado no participa de la política coyuntural, eso queda para el Jefe de Gobierno, entonces la gente, si se enoja, se enoja con este último, pero no con el primero, por lo que hay un Jefe de Estado (Rey) que es respetado por la gran mayoría del pueblo. Como bien dice el artículo, el Rey representa la Patria, la cultura, se ocupa de las funciones protocolares y mantiene unida a la sociedad, y así el Jefe de Gobierno puede ocuparse de discutir con la oposición sin dañar al Estado. De llevarse a cabo, habría que coronar a algún miembro de una casa real europea, ya sea Borbón, Saboya, Orange-Nassau, etc.

Anónimo dijo...

El mejor hombre para ser Rey Argentino es -sin ninguna duda, y por mucho- Su Alteza Real DON SIXTO ENRIQUE DE BORBÓN, quien conoce bien la Argentina y tiene TODAS las cualidades y características que necesitamos para el bien de la Patria.

Anónimo dijo...

Opiniones como las de Javier ("ya os echaremos, ya") denotan el talante de la mayoría de los republicanos: son totalitarios e intransigentes. ¡Que Dios nos libre de otra república en España! Sólo hubo dos, pero a cual de ellas peor. Menos mal que no duraron.

Anónimo dijo...

y que hay de Boliva quien seria mejor para gobernar este pais?

Vindex dijo...

Yo prefiero mil veces ser un esclavo, tal cual en tiempos antiguos, a estar bajo el mando de un sistema obsoleto e innecesario como la "monarquía", ya que además de todo, el pueblo / estado es el que mantiene a esos parásitos sociales; por algo jamás se los vió trabajando o algo así, y de hecho hasta me pregunto si tendrán pasión por algo en sus vidas, y con pasión me refiero a algo de lo cual vivir, no de si "aman" jugar al polo o algo así...

Lo dicho, que aunque mi país no sea perfecto, le huyo a esa otra forma de gobierno. Ni loco la apoyaría.