domingo, 6 de enero de 2008

En Busca de la Justicia histórica en el Caso Románov

por Carlos Mundy


Setenta y cinco años después [por 1993] del supuesto asesinato de la Familia Imperial en Ekaterimburgo el 16 de julio de 1918, sus restos parece ser que finalmente han sido identificados.

El Dr. Pavel Ivanov obtuvo una muestra de sangre de S.A.R. el Duque de Edimburgo, ya que la madre de la Zarina Alejandra era la bisabuela del Duque, a través de una rama femenina directa.

Tomando muestras del ADN del Duque, se han podido comprara las huellas genéticas con muestras del ADN de los restos encontrados.

Con la ayuda del Dr. Peter Gill del Forensic Science Service del Home Office británico, se llevaron estas pruebas a cabo en Aldermaston (Inglaterra) y los científicos han llegado a la conclusión de que los restos encontrados cerca de Ekaterimburgo con los del Zar, la Zarina y tres de sus hijos con un margen de error del 2%.

Lo que realmente prueban estas pruebas es que los restos encontrados pertenecen a personas que bien pudieran ser la Familia Imperial o una familia pariente de la Familia Imperial, como ahora se especula.

La solución definitiva a tanta especulación la ha encontrado al parecer un científico español: Dr. José Manuel Reverte, director de Antropología del Colegio de Medicina Legal de Madrid y fundador de la Sociedad Española de Palcopatología, que ha estado estudiando restos de huesos de los Romanov durante algunos años.

Según el Dr. Reverte, "nosotros como forenses antropólogos estamos acostumbrados a reconstruir las partes blandas de una cara sobre el cráneo para poder reproducir el rostro exacto del sujeto en vida. Esta es una técnica común cuando se encuentra un cráneo y se quiere averiguar su identidad. En cuanto me pregunté por qué había tantos problemas para identificar los supuestos esqueletos y cráneos de los Romanov, apliqué la técnica a la inversa. Sabemos cómo eran los miembros de la Familia Imperial, por lo que podemos reproducir sus cráneos exactos".

Para conseguir su objetivo, el Dr. reverte, que asesora a la Interpol y al F.B.I. en estos asuntos, tuvo acceso a una de las colecciones privadas de fotos más importantes del mundo y que pertenece al historiador español Ricardo Mateos.

La clave para obtener resultados satisfactorios es un programa de informática conocido como el analizador de imágenes, en el cual, por medio de un circuito cerrado de TV, moviendo fotos de la cara y del cráneo, pueden ser superpuestos en la pantalla hasta que lo hagan perfectamente, en cuyo caso se tratan de la misma persona. Según el Dr. reverte, el Profesor Abramoff y su equipo deberán utilizar esta técnica revolucionaria si quieren llegar a conclusiones exactas al 100%. Estas pruebas deberían hacerse por una comisión internacional de antropólogos forenses para que los resultados no puedan ser puestos en duda.

Entre los restos encontrados en la mina que supuestamente son de la Familia Imperial, dicen que no están los del Zarevich Alexis ni los de la Gran Duquesa Anastasia. No es de extrañar dadas las pruebas irrefutables en favor de la tesis de que Ana Anderson Manahan y la Gran Duquesa Anastasia eran la misma persona.

Ha llegado el momento de que los historiadores e investigadores tengan acceso a las siguientes fuentes que, por increíble que parezca, siguen estando vetadas:

Los archivos del embajador danés, Herluf Zahle, propiedad de S.M. la Reina Margarita de Dinamarca. A petición del Príncipe Waldemar, el embajador estudió el caso de la pretendiente cuando apareció por primera vez en Berlín en 1925. Se convirtió en uno de sus más fieles apoyos hasta su muerte. ¿Por qué la corte danesa niega el acceso a estos valiosísimos documentos? Preguntada la Reina, efadada contestó: "Esto es un asunto privado de familia y no es de la incumbencia de nadie ajeno a la misma."

Los archivos que contienen las investigaciones que sobre la pretendiente realizó el Gran Duque Andrés Vladimirovich por encargo de la Familia Romanov. El Gran Duque llegó a la conclusión, sin ningún género de dudas, que Ana Anderson era su sobrina y así se lo hizo saber a la Familia. A su muerte, su sobrino, el Gran Duque Vladimir Kyrilovich, heredó los archivos, y si no han sido convenientemente traspapelados o destruidos, ahora pertenecen a su hija y para muchos nuevo Jefe de la Casa Imperial, la Gran Duquesa María Vladimirovna. Nunca nadie jamás ha tenido acceso a estos documentos. ¿Por qué?

Toda la documentación relacionada con asuntos rusos en 1918 del "PUBLIC RECORD OFFICE" que sigue retenida por funcionarios británicos.

Los archivos del Estado Central de la Revolución de Octubre incluyendo el diario de guerra de la Emperatriz Madre María. En este diario hay una mención de la visita secreta del Gran Duque Ernesto de Hesse, hermano de la Zarina, y oficial del ejército alemán, a San Petersburgo en medio de la guerra. Esta visita, que el Gran Duque siempre negó, la mencionó en diversas ocasiones Ana Anderson.

En 1970, la Corte Suprema de Alemania dictaminó después de un largo proceso, que Ana Anderson no tenía suficientes pruebas para demostrar su identidad, pero que tampoco sus enemigos tenían suficientes pruebas para confirmar que no era.

Todo ello a pesar del dictamen de los estudios antropológicos realizados a través de comparaciones fotográficas y aceptados en casos criminales. El profesor Otto Reche, encargado de las pruebas, testificó: "Tales coincidencias entre dos seres humanos son imposibles a no ser que sean la misma persona o gemelos idénticos."

Y a pesar también de la grafóloga de la Corte de Hamburgo, Sra. Minna Becker, que testificó: "Nunca jamás he visto dos escrituras que pertenezcan a dos personas diferentes y que tengan tanta similitud. Hay en la escritura de Ana Anderson todas las características que ya eran aparentes en la escritura de la joven Gran Duquesa. Juro por Dios que la escritura de Ana Anderson y de la Gran Duquesa son idénticas."

Pero en 1977, el famoso forense Dr. Moritz Furtmayer realizó la prueba de identidad PIK. Esta prueba compara puntos anatómicos de la oreja en los casos criminales donde no hay huellas dactilares o informes dentales para poder probar una identidad. Se exigen 12 puntos idénticos. Comparando fotos de la Anastasia histórica y de la Sra. Anderson en las mismas condiciones de luz, el Dr. Furtmayer descubrió nada menos que 17 puntos comunes.

Este alucinante descubrimiento y prueba definitiva hizo que la Corte Suprema de Alemania ofreciera reabrir el caso, pero la anciana dama ya sólo quería paz y tranquilidad, y pensando que la positiva identificación del Dr. Furtmayer era suficiente, se negó a volver a los tribunales. Un gran fallo, pues la historia sigue empeñada en la versión oficial.

Desgraciadamente, a la muerte de la Sra. Anderson, sus restos fueron incinerados y sus cenizas enterradas en el Castillo de Seon, según sus últimos deseos. Solamente queda un mechón de pelo de la Sra. Anderson, que analizado pondría punto final al misterio y haría justicia con la memoria de la desdichada Gran Duquesa, a al que se negó el derecho fundamental de la identidad.

Cuando se concluya que la Sra. Anderson era la Gran Duquesa Anastasia, lo que estoy seguro se hará, y después de las pruebas antropológicas siguiendo el sistema del Dr. reverte, que los restos encontrados con al 100% los de los Zares y sus tres hijos restantes, quedará una asignatura pendiente.

El Consejo de la Unión de Científicos de San Petersburgo está en la creencia de que el supuesto Príncipe Alexis de Anjou Romanov-Dolgoruky y su madre, la supesta Gran Duquesa Olga Beata, recientemente fallecida, son realmente nieto e hija de la Gran Duquesa María, que según su versión de los hechos sobrevivió a la masacre.

Este pretendiente, en su libro "Yo, Alexis, bisnieto del Zar" cuenta la odisea de su abuela desde su supuesta muerte. La historia puede sonar a fantasía, pero no importa, puesto que "el Príncipe" y su madre están dispuestos a donar sangre para que el Dr. Pavel pueda hacer sus pruebas y que el ADN sea comparado con él de los restos encontrados y con él del Duque de Edimburgo.

Si la Gran Duquesa Anastasia era la Sra. Anderson y los restos de la Gran Duquesa María están junto a los de sus padres, ?quién es este príncipe?

En unos meses el misterio estará totalmente resuelto, a no ser que se concluya que el "Príncipe Alexis" y la "Gran Duquesa Olga Beata" son también descendientes directos de los restos encontrados en esa fosa común. O si no lo fueran, pero las huellas genéticas de sus ADN coincidieran con las del Duque de Edimburgo, entonces se probarían las tesis que aducen que los restos encontrados son de una familia emparentada con la Zarina y no de la Familia Imperial. En caso contrario podrían ser declarados fraudes.

La Historia de momento espera fascinada a que la ciencia nos dé las respuestas. Y luego se reescribirá.

(Publicado en Papeles para la Acción Monárquica N° 1 – 1993)

Enlace de interés: Estudio sobre Alexis de Anjou

2 comentarios:

Richard Dolgoruco dijo...

Soy Richard Dolgoruco
Decendiente de los Zar...mi familia vino a America tras la persecucion de 1912..
El consulado en mi pais jamas me abrio las puertas .
todo queda en la nebulosa..nada es claro .
Quisiera tener apoyo y saber la verdad.
de porque a mi familia se los persiguio...y porque tuvieron que huir de russia si estaban bien posicionados..
Estoy en Paraguay
rich023@hotmail.c

Asociación Monárquica Europea dijo...

Por sus preguntas demuestra no tener ni idea de la Familia Imperial rusa. Dolgoruco vendrá de Dolgoruky, pero genealógicamente tiene poco que ver con los Zares, por lo menos no para llamarse descendiente. Es bien sabido y está probado que los descendientes del Zar Nicolás II fueron asesinados por los bolcheviques en 1918, en Ekaterimburgo. El único que en tiempos recientes usaba el apellido de Dolgoruky fue el falso príncipe Alexis de Anjou, que decía ser nieto de una de las hijas del Zar, pero quedó demostrado y evidente que no o fuera. Que su familia tuviera que abandonar Rusia en 1912 es algo que no podemos saber. Tendría que investigar por su cuenta y demostrar su descendencia. Existen muchos genealogistas muy versados en la historia de Rusia y que se conocen las familias nobles. En 1917/1918 la nobleza y la Familia Imperial colateral de los Zares tuvieron que dejar el país para salvarse de los asesinos bolcheviques, muchos no lo consiguieron. Se sabe que de la familia directa del Zar se asesinó vilmente a tres decenas.
Nosotros no nos dedicamos a la genealogía y no podemos darle apoyo en esta cuestión.